Por Qué te Molestas Cuando Otros se Quejan
El miércoles pasado Miguel se mudó a mi casa.
Ese mismo día tenía una competencia de canto online y estaba corriendo tarde.
Día loco.
Yo estaba escribiendo en la sala y lo escuchaba quejarse sin parar.
Y con razón.
"Voy a llegar tarde."
"No voy a lograrlo."
"Estoy cansado."
Traté de ayudar, pero yo también estaba ocupado escribiendo.
Lo curioso es que…
En el pasado, cuando escuchaba a otros quejarse así, me molestaba.
Una palabra que dijeran.
Una mirada “rara”.
Y ya quería guerra.
Pero esta vez fue diferente.
Su molestia no me afectó para nada.
¿Por qué?
Porque entendí algo:
No es él.
Es su mente tomando control a través de las quejas.
Fíjate.
Yo también caí en esa trampa muchas veces.
Antes, cuando alguien se quejaba, yo me enganchaba.
Decirles "relájate" era declararles la guerra…
Y luego… la discusión.
"Él está quejándose y atacándome, y yo solo estoy tratando de ayudar. ¡Ay no! Vete a la mierda.”
¡Ah!
Y cuántas veces tuve discusiones cuando YO era el que se quejaba.
Es un ciclo vicioso sin fin.
Cuando entendí y vi la mente por lo que es, dejé de creerle.
¿Cómo lo sé?
Dejé de perderme en ella.
Y empecé a fluir en paz, incluso en medio del caos.
A lo mejor te ha pasado también.
Que alguien está de mal humor y de repente tú también lo estás.
Que el estrés de otra persona te arruina el día.
Que reaccionas con una palabra fea, una mirada, una actitud... y después te sientes mal contigo misma.
Pasa en el trabajo.
Con amistades.
Y con la gente que queremos.
Cuando aprendemos a identificar cuándo es la mente (nuestra o de otros) hablando y no nosotros, algo cambia.
Todo fluye.
Y te sientes en paz.
Porque vivir reaccionando a la mente… cansa.
Y de eso es de lo que hablo en mis reflexiones diarias.
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Alvin
"¿Por qué sigo sufriendo si lo tengo todo?"
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